Inauguración día 6 de marzo 2025 a las 18h
Existe un lenguaje onírico en los objetos que conecta con los sentimientos, y trabajarlos, me ha ayudado a sacar esas emociones negativas; rabia, ira, tristeza, anhelo y sobre todo culpa.
Son llantos que mis ojos no lloran, son lágrimas que oxiden mi alma.
Durante el proceso y buscando los
relatos, las creencias y simbología de los elementos encontrados, me he dado
cuenta de que muchos de ellos se acercan a describir esta transformación, llevándome
al diálogo entre las telas, los objetos y
el tiempo, que curiosamente, quedaron
encadenados en mi inconsciente.
Con estas obras estoy logrando sentir
el alivio del perdón y la emoción de agradecer, abrigada por el entorno de la
huerta y los cachivaches que me acompañan.
Sin embargo la relación de las piezas con sus nombres, forman una inquietante conexión dentro de mí, aunque como siempre, todo esto, queda abierto a la libre interpretación de quien mira.
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